Teutología – Lamia Teutoien lurraldean

Este hombre come una chuleta con verduras, lleva sus maletas, decide, opina, critica, dirige, blasfema. Toma café, se cría pisando uvas con los pies, escala montañas, bebe agua de manantial, se cuida por él, se siente bello por él, trabaja, cuida a sus hijos, juega al Poker, escribe sobre política, lee revistas de viajes, cambia pañales, no impone su apellido. Él opina que es una manzana entera en el frutero. Comparte frutero con una naranja, que actualmente es su pareja, de sexo mujer, es una buena compañera, ella no pone en duda en ningún momento que él no sea capaz de hacer cosas de humano.

Esta mujer come una chuleta con verduras, lleva sus maletas, decide, opina, critica, dirige, blasfema. Toma café, se cría pisando uvas con los pies, escala montañas, bebe agua de manantial, se cuida por ella, se siente bella por ella, trabaja, cuida de sus hijos, juega al Poker, escribe sobre política, lee revistas de viajes, cambia pañales, no impone su apellido. Ella opina que es una naranja entera en el frutero. Comparte frutero con una manzana, que actualmente es su pareja, de sexo hombre, es un buen compañero, él no pone en duda en ningún momento que ella no sea capaz de hacer cosas de humano.

La pluma azul y el creador de palabras

Vivo en un mar del norte. Aquí debajo, sobre baldosas congeladas. Poco a poco una montaña ha nacido sobre mi. Sin darme cuenta estaba debajo aunque empecé caminando sobre el hielo.
Es oscuro. Ironías, sinestesias, metonimias, sarcasmos y alegorías no cruzan la baldosa, tampoco la luz, que no alimenta a estos peces que no existen.

Brusco déjà vu del «creador de palabras». Ha atravesado con una tilde afilada el hielo, y ha amarrado con su brazo el mio. Me ha sacado de allí y hemos salido volando. Era la tilde de mi nombre, la tiene siempre guardada y me ha venido a rescatar. Justo cuando explicaba a un reticular, la preciosa alegoría que una vez me contaron sobre ella.

Volando me han crecido las plumas, y hoy el cuerpo me ha pedido escribir azul.

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Sinestésica

Quien no hizo uso de su belleza es capaz de vivir sin ella.
Todo lo escrito con Sabon es tan extremadamente sexy. Así es ella.

Ángel de los matices caídos. La loca esperanza, el sueño de los invisibles, la aparición de quien no se creyó digno de algo similar.
Va salvando corazones. Se enamora de cerebros, admira la belleza de la luz de sus poros. Los ve dolorosamente únicos. Le brillan los ojos cuando ponen palabras juntas. Poetas, filósofos, científicos. Los únicos capaces de destruirla.
No entiende de edades, de volumen ni de simetría. Baila hasta elevarse alabando su imperturbable inteligencia. RAROS: venid a mi.

Continuamente atada a una sinestesia. Vive adormilada por lo que le ha dicho su voz en el papel. Y le baila y le brinda un trocito de placer que le hará morir hasta ver las estrellas.

Algunos la llaman Ángel. Otros mueren antes de poder abrir la boca.

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-Ya te he dicho que no me gusta que hagas esto. Sabes de sobra que luego es a tí a quien pasa factura. A mi no me importa que no me pronuncies, me da igual que no me mires. Pero te duele más que a mi que no me lleves con mi dueño. ¡Pues si estoy aquí es por él! ¿Para qué me quieres guardar entre hojas de papel? ¿Para coleccionar años en libros? Serán años que pasarán con arrepentimientos de no habernos entregado. De no habernos hecho actos y experiencias. Con lo que te gustan… ¿No eres tú la que dice que te apasiona coleccionar vidas? Y aquí me tienes desencadenante de una de ellas. Cobarde.

-¿Cómo sabes que eres de alguien?

-Por que estoy empastada. Cuando la incertidumbre te come bombeas tanta sangre que derrites hasta el papel.

-Luego me arrepiento, cuando os entrego al dueño.

-No te arrepientes. De lo que te arrepientes es de utilizar el condicional. De llenar una frase de “y si-s” y “tener-que-haber-es”. Digitalízame y entrégame.

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UnbekanntesWort

A la piedra de la que mejor no saber más. Por si acaso, por si encanta más o por si confirma su locura. Precavida, prefiero no mirar. ¿Qué hago si tu trazo es directo, si las curvas y ligaduras se hacen unas con otras? ¿Si juntas el punto de la «i» con el asta de la «t». Si corroboras que tus mayúsculas son inténsamente mayores que cualquiera de tus ascendentes, si aún enormes condecoran los cielos del blanco que no termina? Ambicioso.

Irónicamente se van las palabras, me he quedado sin ellas a la hora de describirte, mientras miraba como tu pupila era tan grande que podía meterme en ella. Como dos agujero negros me querían tragar. Es la necesidad de poseer tu cerebro. Por que nos gusta comer cerebros.

[…]

Peces Abisales

En un negro en el que puedo nadar, trago saliva cada vez que escucho una rama romperse. Sigo corriendo siendo consciente de que este negro no parará.
No veo nada. Intuyo el suelo por las miles de veces que he corrido por aquí. Conozco los baches y soy consciente de la suspensión de mi cuerpo con la irregularidad del siempre cambiante suelo. Puños cerrados por autodefensa, quizá me hagan estar preparada para luchar.

Me pregunto si seré la única que corre de noche. No tengo esa sensación.
Siento que no estoy sola en este infinito placer, como bañarse desnudo en el mar.

Las pupilas están ya dilatas, puedo ver la oscuridad completamente negra. Me he hecho negra. Soy feliz cuando no veo nada, mi cuerpo se vuelve inteligente, como pez en el agua. No veo lo que tengo a un metro de mi, pero controlo el entorno. Y la dificultad me excita. Cuando enciendo la linterna tengo más información y en cambio me siento insegura. Las sombras mienten.

Me magnifico. Un dèjá vu en el atardecer primaveral de Central Park. Las luciérnagas voladoras se superposicionan y me recuerdan porqué estoy aquí. Esta vez los peces Abisales parpadean incesantes. Una aleta de puntos me extasía. Giro maravillada y me encuentro hipnotizada por una de ellas. No sé donde estoy, si soy luciérnaga o un pez.

Una sombra me desconcentra. ¿Qué tipo de pez será este? Ha pasado tan rápido que no he podido estar alerta. Pero le oigo pasar detrás de mi. Por el paso sé que es hombre, de unos 40, está acostumbrado a correr de noche, porque no lleva frontal. El sonido del tejido al rozar es discreto y seco: poliéster, seguramente unas mallas térmicas. Todavía le escucho. Sin gran esfuerzo, respira. Tiene una voz bonita.

 

Aquí los perros no ladran

Pasean vacilantes con un estado lamentable. Sus dueños son los acompañantes de un paseo obligado. Animal y humano pasean al son dirigido.

Algunos humanos ajenos a este mundo reticular se transforman, empiezan a nublárseles los ojos, el individualismo les hace olvidarse de poner cubiertos para 2, y son felices cuando no son los discriminados por sus iguales.

Sin explicación ninguna, sonrisas y especial diplomacia cautivan a cualquier paseante que difiere en su paso. Y así surge un amor apasionado para ellos, para mi sucedáneo de un suspiro. Un amor con 3 actos mensuales.

A 3 kilometros de allí, ver las fresas en el supermercado me avisa que ya ha pasado un año. Y aquí sigo sin entender porque estas sonrisas no me llegan al alma. Se pasean difusas en el transcurso del acto de mirar y se paralizan ahí, en la entrada de los sentidos.

– Esto es puro marketing. –Me dijo una reticular poco común–.

– ¿Cómo dices?
– Sí, las sonrisas aquí son marketing. Todo está guiado por sonrisas interesadas para forzar una emoción, una telenovela y a continuación un drama que les hará romper un jarrón en una discusión de pareja. Un destrozo que pagará un seguro, un seguro que todos tienen contratado por si acaso rompen un jarrón, o les muerde un perro que no ladra.

«Y entonces tú» ← Y tú

«Adoro como es necesario ser fuerte y firme para empezar a pronunciarlo, pues ese acento inmediato obliga un temple. No me imagino empezar a nombrarte con titubeos, con miedo. Casi casi pongo el cuerpo en forma de F y expulso de un golpe el sonido, fuerte, para marcar bien esa A acentuada, que por cierto, no sólo me causa un placer al pronunciarlo, también hay uno visual pues me parece hermosa la combinación: Fá. »

Oye «Creador de palabras»1 ¿podrías seguir dando sentido a esto de poner letras juntas?
Quiero hacer una manta de párrafos contigo.

Lösch mir die Augen aus: ich kann dich sehn,
wirf mir die Ohren zu: ich kann dich hören,
und ohne Füsse kann ich zu dir gehn,
und ohne Mund noch kann ich dich beschwören.
Brich mir die Arme ab, ich fasse dich
Mit meinem Herzen wie einer Hand,
halt mir das Herz zu, und mein Hirn wird schlagen,
und wirfst du in mein Hirn den Brand,
so wird ich dich auf meinem Blute tragen.
-Rilke-

1 El mismo que se menciona en «Óvalo de él»

Piedra

Es una pena que te haya escrito y no pueda leerte.
Te he recorrido con palabras para revivirte, para vivirte dos veces.

Quisiera enseñártelo, porque me ha gustado reencontrarte en mis propias letras. Y por miedo seguramente, nunca me atreveré a enseñarte, que un día te escribí.

Y te dije, que eres la piedra más bonita que he tirado nunca.
Pero nunca lo sabrás, porque tú te dedicas a medir el tiempo y el sonido de las piedras al lanzar. Y te apasiona. Y los apasionados no se pueden domar.