Ziegel

Aprendió a sonreír con parpadeos, a organizarlo todo con números, a no hablar demasiado y a abrir botellas de cerveza con el pie. Un día abrumado se asustó, porque le acusaron por reír demasiado en vez de admirarlo por ello. Y dejó de aprender cuando en una habitual lucha armada entre ellos, un puñal atravesó su estomago y no le dolió (ni lo más mínimo). Y cualquier roce bienintencionado le encogía el cuerpo por la escasez de caricias en Reticulandia.

Porque ellos solo bailan al son de la lucha, solo tocan para atacar y sonríen cuando el puñal atraviesa cuerpos ajenos.

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Algo había pasado, ya no era él, se había convertido en un ladrillo. Como ellos.
“Me he convertido en uno ellos, un ladrillo con cemento al rededor, esperando mi próxima posición en linea.” Ya no construía castillos, no imaginaba ni visualizaba. Estaba expuesto a seguir la linea de la retícula en la que se había metido, sabiendo que su objetivo era convertir su vida en un muro. Un muro para el deseo, el amor, la ilusión y la pasión. Era un ladrillo al que no le duelen los cuchillos y que derrama sangre gris, y no un gris cualquiera, un gris con números redondos. Dejó de aprender, porque sonreía mucho menos, porque las flores dejaron de oler. Empezaron a ser normales las esquinas odiosas de sus letras, dejó de ser ordenado para convertirse en maniático, pensó ser mejor humano por organizar la vida en carpetas. Dejó de aprender cuando me explicó este texto en una estructura. Cuando cometer un error era un castigo en vez de un tesoro del que aprender. Cambió tanto que yo no lo reconocía.

Desabrochar una blusa se había convertido en algo útil y no morboso, no pude hablar con él sobre poesía, porque ya no la entendía, cuando sus padres no le reconocían, cuando las nubes enseñaban el universo… perpetuar momentos le pareció estúpido, los arco iris eran solo segundos, los atardeceres eran nada.

Dejó de esperar nada de nadie, la música ya no le hacía llorar, se consideró loco por ser creativo, escribir se había convertido en algo banal y me pidió que escribiese esto por él.

3 pensamientos en “Ziegel

  1. Chulísimo el abecedario que acabas de empezar!! Todo bien por Köln? Te mandamos muchos besos parisinos! Hasta muy pronto! :* :)

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