Erbenzähler

Leve convulsión en su brazo derecho.
No se mueve. Es casi imperceptible, pero me doy cuenta por un suave y constante movimiento en la nuca de que va a moverse sobre la silla. Mientras, pero casi a la vez, comienza a mover los dedos a través del asa de la blancamente perfecta taza. La ase y acaricia hasta amarrarla con crueldad y hace un uso grosero de ella.

Abre la boca en la medida justa que le permite besarla. La sostiene sin pestañear. La baja de nuevo en ángulo recto su brazo, dejando que el despegue sea lento e indoloro. No le deja gritar.

Ese viejo rubio de 23 años, con gomina y raya a tres cuartos del cartílago derecho: es un robot.

Comté

El Comté es un queso frances de la región del Franche-Comté.
Amo comer Comté, probablemente porque iba siempre acompañado de conversaciones bellas con Lilli. Ella está en sus fotos, y quizá por como él la ve, o por como ella brilla en sus historias, se para el tiempo en melancolía. Y no hay más que verlos. Los dos son poesía.

Es su manera de vivir; él dice y me abre los ojos hoy: “C’est un univers peuplé de personnes absolument brillantes que de faux objectifs viennent réprimer. Un monde régi par des règles avec lesquelles je n’ai pas voulu jouer” Fabien J. R. Raclet

Untitled-5

Asumir que uno vive raramente, y que ha nacido para contar historias. Asumir que uno está construido de emociones y que hay que dejarlas crecer. Antes de que este mundo nos haga añicos y destruya por completo los ojos de los que saben ver.

Reading is sexy

10540626_864853780203944_4292188868421280373_n¿Cuándo fue la última vez que supiste que era luna llena? Te has perdido la luz entre las nubes. ¿hace cuanto que no te das la vuelta pletórico por ella y te lanzas al vacío de la piel de quien te acompaña esta noche? Entre sábanas que abrazan, mueves los muslos doloridos. ¿Hace cuanto no disfrutas del dolor de haber tenido un sobre esfuerzo físico? y de vuelta a la ventana preparo la ropa para mañana y me veo reflejada. Otra vez la luna. Me pregunto, hace cuanto no me cultivo con letras sabias y toco el papel de un respiro de ciencia. Y me siento gastada. Y me pregunto, ¿Qué he hecho durante este largo tiempo mientras planificaba lo que soy ahora? Tanto esfuerzo para conseguir mi pasión, me ha nublado pasiones.

Abnehmender Mond

Un día de los muchos miles que pasaron, paseaba ella con la monotonía, intentando como siempre hacer que este mundo tenga algo de divertido. Pintar árboles, saltar y coger los brazos de la gente cual marionetas sin dueño y zarandearlos hasta hacerles sonreír. Corría tocando las farolas e inventaba que eran gigantes que querían jugar.

La bien intencionada mujercita corría ya adulta. La ingenuidad de su entusiasmo se convirtió en precavida alegría comedida. Guardaba los puñados de energía cómo hechizos que sacaba cuando a ella le aplacía.

Pasaron los años. Dirigiendo siempre ella el rebaño de los que querían seguirla, era ella siempre una líder, nunca pensó que nadie la sorprendería. De repente empezaron a florecer. Las siembras y podas de las malas hiervas querían agradecerle su labor. Corrieron millas hasta llegar a ella, solo para lanzar un «lo siento», «un gracias» y un «te quise».
«Qué tarde es, me tengo que marchar» —pronuncio atónita.

Miró hacia adelante, quiso recordar y dar cabida a que esto no volviese a pasar. Quiero aprender más rápido. Perdona monotonía si algún día me aburriste, gracias por dar orden a mi vida, te quiero porque me haces buscar lo que no tengo.

Esta vez se adelantó antes de que las malas hiervas le atrapasen. Era luna menguante, a 13º sobre ella dibujaba su sonrisa. Hablaron un rato las dos heroínas. La terrenal le contó a la estratosférica sobre las hiervas: el niño de ojos brillantes que acababa de cumplir 30, la piedra que presume de ser tan inteligente que no existe lugar para ella en el mundo, del reticulándico estratega que mata sentidos y de un pirata que actúa como tal.

La luna divertida advirtió a la terrenal, he sido yo. Quería vengarme de esos que no saben mirarme. Mañana será otro día, serán solo 6º de sonrisa, y todo volverá a la calma.

IMG_20150308_222652

Ziegel

Aprendió a sonreír con parpadeos, a organizarlo todo con números, a no hablar demasiado y a abrir botellas de cerveza con el pie. Un día abrumado se asustó, porque le acusaron por reír demasiado en vez de admirarlo por ello. Y dejó de aprender cuando en una habitual lucha armada entre ellos, un puñal atravesó su estomago y no le dolió (ni lo más mínimo). Y cualquier roce bienintencionado le encogía el cuerpo por la escasez de caricias en Reticulandia.

Porque ellos solo bailan al son de la lucha, solo tocan para atacar y sonríen cuando el puñal atraviesa cuerpos ajenos.

Screen Shot 2015-02-12 at 14.53.13

Algo había pasado, ya no era él, se había convertido en un ladrillo. Como ellos.
“Me he convertido en uno ellos, un ladrillo con cemento al rededor, esperando mi próxima posición en linea.” Ya no construía castillos, no imaginaba ni visualizaba. Estaba expuesto a seguir la linea de la retícula en la que se había metido, sabiendo que su objetivo era convertir su vida en un muro. Un muro para el deseo, el amor, la ilusión y la pasión. Era un ladrillo al que no le duelen los cuchillos y que derrama sangre gris, y no un gris cualquiera, un gris con números redondos. Dejó de aprender, porque sonreía mucho menos, porque las flores dejaron de oler. Empezaron a ser normales las esquinas odiosas de sus letras, dejó de ser ordenado para convertirse en maniático, pensó ser mejor humano por organizar la vida en carpetas. Dejó de aprender cuando me explicó este texto en una estructura. Cuando cometer un error era un castigo en vez de un tesoro del que aprender. Cambió tanto que yo no lo reconocía.

Desabrochar una blusa se había convertido en algo útil y no morboso, no pude hablar con él sobre poesía, porque ya no la entendía, cuando sus padres no le reconocían, cuando las nubes enseñaban el universo… perpetuar momentos le pareció estúpido, los arco iris eran solo segundos, los atardeceres eran nada.

Dejó de esperar nada de nadie, la música ya no le hacía llorar, se consideró loco por ser creativo, escribir se había convertido en algo banal y me pidió que escribiese esto por él.

¡Vuelve pronto! #expatriados

IMG_20141230_161636

Después de dos INCREIBLES semanas en casa, la frase más repetida de los que se quedan a los que nos marchamos es “Tú ya te quedas allí para siempre”.

Esta frase tan fácil de pronunciar, extrangula el estómago. Porque los que estamos fuera queremos como todos vosotros, estar cerca de nuestra familia, amig@s, amores, comer jamón e ir a visitar a los abuelos los fines de semana. Ir a la playa en verano, comer tortilla de patata, ir de pintxopote, hablar en nuestro idioma y entender los prospectos sin sudores frios. Tenemos los cojones de aprender y formarnos fuera, así que se agradece el apoyo moral de nuestros paisanos, y su confianza y ansia porque volvamos algún día.

“Para siempre” es una cicatriz o una enfermedad terminal. Para siempre no es tu piso de protección oficial, ni tu pareja actual, ni el matrimonio, ni la felicidad de tus hijos. Para siempre solo existe mientras se pronuncia. Para siempre será la libertad de elegir algún día, optar por tener una vida mejor y ayudar a los que nos vieron crecer con el esfuerzo que estamos haciendo ahora allí fuera.
Cambiemos: “Tú ya te quedas allí para siempre” por “vuelve pronto! Lo harás y lo sé, y cuando vuelvas te recibiré con los brazos abiertos”